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Memoria de una visión. Retrato de un cobarde by Manuel Peris Giner is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

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viernes, 11 de mayo de 2012

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



              Volver a empezar



¡Como dispensar  la oriunda y desarraigada lejanía social!
Lejanía dispuesta y propuesta,
por congéneres.
Si de esta guisa se les puede tildar.
¿Como debemos comiadar las razones, taciturnas y diabéticas, que a cada instante instan, la desilusión, el desanimo y entre uno y otro, el desatino?
Todavía me queda suficiente dignidad para no tener que mentir en esto.
No siento nada, nunca lo he hecho y nunca lo haré. Ni si quiera te odio. Solo polvo y cenizas. Eres y serás.
Volver a empezar nunca implica iniciar experiencias, ni actuaciones individualmente novedosas, si no, más bien, retomar situaciones pasadas. Suspensas.
Una vez leí: “está comprobado que las muestras de afecto fomentan el desarrollo y crecimiento positivo de la persna”, y que: “Todos necesitamos contacto físico para sentirnos bien” dando como ejemplo “El Abrazo” y seguido por una pregunta capciosa albergadora del engaño ante las carencias humanas con palabras tal que estas: “¿Quien no necesita mimos hoy en día en esta sociedad, cada vez más fría, competitiva, que constantemente nos invita al individualismo, al reto de las metas personales...”



Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



A mí no pertenecen los conceptos, las ideas. Tampoco las estructuras.
Nada cabe decir de la superioridad de aquellos que se llaman iguales a mí su superioridad es obvia, lucido opino ahora sobre este soporte, la necedad del pensamiento pétreo e indignante. Dejemos fluir aquello que nos aflora, permitámonos ser lo k realmente somos sin tildar de aberrantes pensamientos que no lo son.

Errantes y franqueables los amaneceres se muestran. Eludiendo de este modo la mediocridad del “humano demasiado humano”

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.




Pensé tantas veces en dejarlas pasar, una a una,…todas juntas. 
¿Era, yo, joven?
La duda en mi presente, ya, ocupa un lugar que no le pertenece. Suspiro y no sé por qué, mi  esencia, desata alaridos apológicos doctrinos.
Y caminé desvalido, el acuciante destino. Destino al que burle, eludiendo mi estrella.
Ahora desando cansado y viejo un retorno, que ya no es retorno. Solo un recuerdo. Sin luces, sin sombras. Solo un recuerdo.
Cuan grandes parecen las cotidianidades de antaño y que tortuosas se revuelven las ecuaciones.
Que lastima. Qué pena cada vez que oigo perderse en la lejanía la risa inocente de juego infante. Mira bien, aprendiz alevín. Tal vez esto, pronto, pase a formar parte de la historia. ¿Cómo evolución? ¿Cómo amputación?
Escucha bien, Amigo. La razón no solo es la ecuación que permite discernir las soluciones por medio de la retorica si no está basada en la causalidad que genera la emocionalidad y la emotividad. ¿Metafísica?
A menudo me quedo sin aire, falto de... Practificando un idilio fractal de aferrantes cadencias existenciales. Pienso en aquellas cosas que mantienen el fuego eterno, vivaz y cautivo ahondado, día a día en esencias humanas.
Fíjate “Vicente”, cada uno de nosotros somos reflejos austeros de la unión de nosotros mismos. De nuestra inicionalidad tántrica, la que solo alude, imita, y es un único comienzo. Una única esencia, un solo Yo.
La fatiga, hace tiempo, que hizo mella en mi rostro, en mi cuerpo. Y ahora ya, casi consumida la estabilidad, se centra en el raciocinio, en la inclinación analítica del reencuentro con las resoluciones pseudoestadísticas (je….je)

¡Joder! Al final solo quedan estiradas palabras que quedan vacías, sucias y pedantes si solo se tratan como meras iracundas expresiones.
Tras el intento de hacer caso a los consejos alusorios conceptuales, vertidos prejuiciosos por los que dicen quererme. Cedo a las austeras intenciones de “reparación” de aquello que creen disfuncional o equivoco. Sin darse siquiera cuenta que no son ellos los que hablan, sino sus ansias de venganza. Generada por su propia incapacidad de aceptación de sus carencias. Por no nombrar la incapacidad, a la que deberíamos someternos los humanos, de juzgar e impartir una justicia personal e individual.

Solo el estar vivo es estar feliz. Le dijo el muerto al vivo.
Jajajajaja Ríeme a mi mismo.

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.


“Requires”




Cargante elocuente,
ausente soñante.
Hablante alienante,
marchante oyente.
Penante distante
tratante hilarante.
Vejante instruyente,
dotante arrogante.
Visitante indolente,
causante penitente.
Cante constante,
amante subyugante.
Incrustante vigente,
ardiente remitente.
Noctante incipiente,
gradante obediente.
Estultante aberrante,
imitante pedante.