Saltemos al mundo y
extendió sus brazos.
extendió sus brazos.
Excelso fue el vaticinaje
sin anclaje, con desaires.
sin anclaje, con desaires.
Cercano encontramos el vergel, pero ,
reacios a la apuesta del mundo,
reacios a la apuesta del mundo,
Solo pudimos llegar a percibir
su dolor, su maldad, toda su falsedad.
su dolor, su maldad, toda su falsedad.
Entonces locos nos llamaron,
Deshonestos, mentirosos!!!,
así nos tildaron, y con empujones
de desahucio mermaron todo aquello
con que Natura nos había dotado.
así nos tildaron, y con empujones
de desahucio mermaron todo aquello
con que Natura nos había dotado.
Sumisos aceptamos nuestra invalidez impuesta.
De nosotros hicieron títeres, sin cabeza.
Borrachos de falacias preestablecidas y
de agresiones prefijadas.
de agresiones prefijadas.
Consiguieron destruir nuestro mundo
mientras nos inculcaban doctrinas dogmáticas.
mientras nos inculcaban doctrinas dogmáticas.
Pero algo obviaron.
La llama de las siete virtudes, casi consumida,
solo parecía apagada.
solo parecía apagada.
