El retiro, las letras
Solía decir que la amaba tanto, que “no hubiera permitido que ni los azotes de Viento la rozaran” mientras,
“la luciérnaga anuncia la llegada del día
cuando su luz comenzaba a palidecer”
Pero cuando me retiro en busca de mi puño, de mi letra.
Tan solo veo una paráfrasis onírica de un
soliloquio bruñido,
[(más parecido a un parce que a una
confesión oral)],
mientras cabalgo a alas de mis propios pensamientos
sin equidad y profundamente dañado.
La naturaleza nos da una cara y nosotros nos creamos otra aunque solo prevalece,
La naturaleza nos da una cara y nosotros nos creamos otra aunque solo prevalece,
La que congéneres conceden.
Rodeado de alcuzas,
jofainas y lebrillos parco llanto con exabruptas cucharadas de intuición
ancestral a la vez que utilizo un almirez para guardar y moler mis males. Y
utilizarlos en mi nave, como buen calafate con su mandil ilustrando la fundamental
brea, para poder navegar de nuevo mi vida.
