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Que pedantes y desoladas suenan ciertas
palabras puestas como mías.
Tan degradante nunca he sido pues la
sexualidad, fuente de tantas penurias nunca podría ser mi compañero de viaje.
En verdad, ¿tan incoherente resultaban mis
palabras? Que elocuente resulta, un tiempo después, el rememorar todas aquellas
falsas creencias.
Todo toma un cariz muy diferente. Su madre
dice unas cosas un poco extrañas.
Ahora debemos enfocar las cosas hacia otro
lugar. Volvemos a empezar de cero.
¿Cómo eres realmente? Todo esto hace que me
de cuenta de lo pétreas que son las cadenas que nos unen.
Atrás pueden quedar, ya, toda la
intolerancia y los desatinos. Que feliz seré rescatando a mi amada de los
infiernos, viéndome como el caballero de fina estampa, siendo yo tu príncipe azul
y tu mi princesa.
Cada día que pasa veo más claro que debo ser más coherente. Mi actitud
todavía juvenil, debe apearse ya, y dejar mi camino.
La vida no se va a detener por mí.
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¿Cómo detener
lo no comenzado?
¿Quiénes
somos para juzgar cual es la verdadera realidad?
El camino se esconde tras la lucidez de un
nuevo día.
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Para la
Pero con
*****
¿Cómo ostentar
el estado del buen aventurero del duelo del mundo?
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Perdido en un mar de elucubraciones.
Mi brújula, ya no señala el norte.
Ante mi, danzan y bailan, corren y brincan. Rodeándome y atrapándome.
Desoigo las calladas desde aquí
Intento hacer reflexión, de cual es el
camino a escoger. La rutina es tan fugaz, tan perenne.
