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Memoria de una visión. Retrato de un cobarde by Manuel Peris Giner is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

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sábado, 19 de mayo de 2012

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.




Todo comportamiento beligerante, que radica en la posición del yo.
Desemboca en la desunión de la esencia.




Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



         Como expresar lo que el alma siente....
Como describir el hondo, de las entrañas....

          Tal vez si lo pudiéramos moldear
Tal vez con maza y cincel pudiera grabarlo en piedra
O tal vez abrirse el pecho y enseñar el grabado a fuego en mi corazón
          Cuando desnudar el alma y dejar que afloren los sentimientos y emociones
          Cuerdas que todos tenemos dentro donde aquellos acordes
Tanto expresan sin palabras
          Subiré y me sentare para contemplar la vista desde lo más alto.
          Me sentare y observare el horizonte, intentando vislumbrar entre cetáceas y mesquites, entre jabalíes y coyotes,
          La figura de esa niña que todos los días llena mis ojos.
          Y para concluir tan solo podría repetir esas palabras que en mi cabeza bailan.
Esas palabras que en mi lengua materna se hace eco en todo mi cuerpo sin dejar espacio a nada más:

“si vols presents te omplire caricies
si vols records t'oferire els mes vells
si vols futur t'omplire de esperançes
vuic viure el temps ven acordat amb tu”

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



Juntos, conseguimos que un amor naciera entre dos continentes.     Juntos logramos que creciera y se hiciera fuerte.
Juntos debemos preservar la longevidad de esta nuestra gran historia. Esa historia que orgullosos un día le contaremos a nuestros nietos, entre risas y comentarios.
Frente la lumbre estaremos sentados familiares y hermanos, cuando nuestras palabras fluyan evocando nuestra historia. No falta de contratiempos y altibajos, pero siempre llena de un amor puro, pétreo y eterno.
Nuestra vida será tal y como la imaginamos, tal y como un día comentamos. Como el sueño que siempre tuve desde que fui adolescente.
La vida no siempre se porta con uno tal y como a el mismo le gustara que lo hiciera pero yo, eso no lo puedo decir, pues conmigo si cumplió y me dio lo que siempre había deseado.
Ella te trajo a mi vida y eso es algo que nunca podre dejar de agradecerle, al igual que nunca podre dejar de agradecer todos esos buenos momentos que me has dado, esas sonrisas que me brindaste cuando conmigo hablabas, y seguro que también cuando te acordabas de mi, o como aquel día que te quedaste despierta hasta que yo llegue al trabajo, un día memorable. En él nos hicimos tantas promesas.
Promesas que yo nunca quebrantare y nunca dejare de lado ni olvidare.
Muchas veces peco de vivir de manera muy pasional las cosas, tanto lo bueno como lo malo.
Esos momentos que en mi nunca mueren, siempre están vivos, momentos que todos los días recuerdo, recuerdos que me dan vida y me ayudan a seguir hacia delante.
Momentos y sensaciones que vuelvo a experimentar cada vez que se cruzan por mi mente, en mi cabeza.
Intento estar tranquilo y sosegado pero mi amor por ti me mueve y empuja, y no me deja ni un momento de “standby” realmente siento que estoy vivo. Altos, bajos, subidas, bajadas. Pero nunca un estado medio. Me haces sentir real. 

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.




          Ahora, cuando mires a las estrellas hablasles de mi y del amor que siento por ella.
          Cuentales que ella me dio la vida y que por ella viví, cuentale tambien que ahora muero por ella.

Un anillo compré el que ahora me trago, para que para siempre permanezca en el hueco que ella abrió en mi espalda, llevo su nombre tatuado, que en mi muñeca ostenta, solo comida será en pos del hambre de los gusanos.



Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.





A ti canido de ojos moros




jueves, 17 de mayo de 2012

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



Hace tiempo que,
ya no te encuentro.
Hace tiempo que,
no sé como hacerlo.
Escúcheseme bien. Antonio.

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



                            DICEME

Diceme sol de mayo.
Diceme cual gallo al manto.
Diceme tu voz tangible.
Diceme tu boca insaciable.

Diceme como muero.
Diceme viejo otoño.
Diceme lengua esclava.
Diceme tonto honesto.

Diceme canto valeroso.
Diceme verde Jonás.
Diceme conde  entrante.
Diceme bella amante.

Dice Él canto bello.
Dice Tú viejo horondo.
Dice Mí … ¿Yo?
Dice Su el mundo eterno.

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.




Cada noche
          Te siento.
               Te miro.
           Te quiero.
Anhelo tu ira.


Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



 Me lleva a no dejar de recorrer el mismo camino.
Compañero no olvida.
Solo somos parte de este recuerdo.
Vuelvo, una y otra vez sobre mis pasos,
¿que pretende esta gente?
Debo inflexionar mis procesos y dejar a un lado
el equipaje y adentrarme en la selva virgen. La Marabunta.
Mírate, mujer, ya no eres ni la mitad de lo que realmente significas,
pasas a ser una fotocopia en blanco y negro escaneada a 15 x 60

viernes, 11 de mayo de 2012

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



              Volver a empezar



¡Como dispensar  la oriunda y desarraigada lejanía social!
Lejanía dispuesta y propuesta,
por congéneres.
Si de esta guisa se les puede tildar.
¿Como debemos comiadar las razones, taciturnas y diabéticas, que a cada instante instan, la desilusión, el desanimo y entre uno y otro, el desatino?
Todavía me queda suficiente dignidad para no tener que mentir en esto.
No siento nada, nunca lo he hecho y nunca lo haré. Ni si quiera te odio. Solo polvo y cenizas. Eres y serás.
Volver a empezar nunca implica iniciar experiencias, ni actuaciones individualmente novedosas, si no, más bien, retomar situaciones pasadas. Suspensas.
Una vez leí: “está comprobado que las muestras de afecto fomentan el desarrollo y crecimiento positivo de la persna”, y que: “Todos necesitamos contacto físico para sentirnos bien” dando como ejemplo “El Abrazo” y seguido por una pregunta capciosa albergadora del engaño ante las carencias humanas con palabras tal que estas: “¿Quien no necesita mimos hoy en día en esta sociedad, cada vez más fría, competitiva, que constantemente nos invita al individualismo, al reto de las metas personales...”



Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



A mí no pertenecen los conceptos, las ideas. Tampoco las estructuras.
Nada cabe decir de la superioridad de aquellos que se llaman iguales a mí su superioridad es obvia, lucido opino ahora sobre este soporte, la necedad del pensamiento pétreo e indignante. Dejemos fluir aquello que nos aflora, permitámonos ser lo k realmente somos sin tildar de aberrantes pensamientos que no lo son.

Errantes y franqueables los amaneceres se muestran. Eludiendo de este modo la mediocridad del “humano demasiado humano”

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.




Pensé tantas veces en dejarlas pasar, una a una,…todas juntas. 
¿Era, yo, joven?
La duda en mi presente, ya, ocupa un lugar que no le pertenece. Suspiro y no sé por qué, mi  esencia, desata alaridos apológicos doctrinos.
Y caminé desvalido, el acuciante destino. Destino al que burle, eludiendo mi estrella.
Ahora desando cansado y viejo un retorno, que ya no es retorno. Solo un recuerdo. Sin luces, sin sombras. Solo un recuerdo.
Cuan grandes parecen las cotidianidades de antaño y que tortuosas se revuelven las ecuaciones.
Que lastima. Qué pena cada vez que oigo perderse en la lejanía la risa inocente de juego infante. Mira bien, aprendiz alevín. Tal vez esto, pronto, pase a formar parte de la historia. ¿Cómo evolución? ¿Cómo amputación?
Escucha bien, Amigo. La razón no solo es la ecuación que permite discernir las soluciones por medio de la retorica si no está basada en la causalidad que genera la emocionalidad y la emotividad. ¿Metafísica?
A menudo me quedo sin aire, falto de... Practificando un idilio fractal de aferrantes cadencias existenciales. Pienso en aquellas cosas que mantienen el fuego eterno, vivaz y cautivo ahondado, día a día en esencias humanas.
Fíjate “Vicente”, cada uno de nosotros somos reflejos austeros de la unión de nosotros mismos. De nuestra inicionalidad tántrica, la que solo alude, imita, y es un único comienzo. Una única esencia, un solo Yo.
La fatiga, hace tiempo, que hizo mella en mi rostro, en mi cuerpo. Y ahora ya, casi consumida la estabilidad, se centra en el raciocinio, en la inclinación analítica del reencuentro con las resoluciones pseudoestadísticas (je….je)

¡Joder! Al final solo quedan estiradas palabras que quedan vacías, sucias y pedantes si solo se tratan como meras iracundas expresiones.
Tras el intento de hacer caso a los consejos alusorios conceptuales, vertidos prejuiciosos por los que dicen quererme. Cedo a las austeras intenciones de “reparación” de aquello que creen disfuncional o equivoco. Sin darse siquiera cuenta que no son ellos los que hablan, sino sus ansias de venganza. Generada por su propia incapacidad de aceptación de sus carencias. Por no nombrar la incapacidad, a la que deberíamos someternos los humanos, de juzgar e impartir una justicia personal e individual.

Solo el estar vivo es estar feliz. Le dijo el muerto al vivo.
Jajajajaja Ríeme a mi mismo.

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.


“Requires”




Cargante elocuente,
ausente soñante.
Hablante alienante,
marchante oyente.
Penante distante
tratante hilarante.
Vejante instruyente,
dotante arrogante.
Visitante indolente,
causante penitente.
Cante constante,
amante subyugante.
Incrustante vigente,
ardiente remitente.
Noctante incipiente,
gradante obediente.
Estultante aberrante,
imitante pedante.