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¿Cómo podemos redimir cada acto, cada estado, cada
pensamiento?
¿Podremos transgredir la barrera a la que nos sometemos, y por la
cual nos auto limitamos?
Cada vez que toleramos, reincidiendo en el perdón a los demás, las acciones consideradas erróneas; perdemos la posibilidad de
alcanzar esa utopía, que consideramos la vida.
Desgranaremos toda posibilidad, venderemos al peor postor, claudicaremos ante cualquier romancero, y el céfiro
del norte nos transportara un levante fresco hasta la llegada de la nueva
estación.
Comprar una ilusión con premeditación y alevosía, a través de la inocencia
de un concepto equivocado tras la cortina de la vulgaridad y la desidia.
Venderemos la cotidianidad,
perderemos la integridad. Destinados estamos a ganar. A conseguir el
inevitable triunfo del conocimiento. De nuestro conocimiento, de ese del que
nos hemos hecho dueños. Al que pertenecemos.
Nosotros esperamos el advenimiento de aquel día, del momento en el
que todo cambie, en el que nada vuelva a ser lo mismo.
Buscamos en este destino la ocasión de emerger entre la sociedad.
Que la gente nos deje ser como en realidad somos, lograr expedir la indignante ocultación de nuestro yo, ese que
ocultamos, que subyugamos a un olvido pragmático, elocuente.
Las cosas muchas veces no son lo que queremos, lo que
esperamos.
Cuando está directamente relacionado con el amor que le tienes
a una madre,
Cuando en realidad no quieres hacerle daño, no
quieres perderla, pero tú autoestima llega a límites en los que
tu mente solo puede desarrollar una idea de autolesión.
- Mama, no quiero que llores por mí, no sufras por mí
ni te preocupes. Todo pasa,
Eso no es malo. Algo debería contarte tu hija, algo que recuerdo
con dificultad algo que no quiero olvidar, algo que debería no haber
pasado. Algo que me perjudico, algo que me ha hecho como
soy.
Una disculpa de nada vale, pero una explicación si.
Una vez le conté que pasaría, si alguna vez, después
de una pelea, con mi hermana, me negara a ser yo el que se rebajara.
Todo se rompería, y se daría cuenta que ella nunca se rebaja, que la dejarían todos a un lado por que al fin y al cabo, yo he sido el único que he estado siempre a su lado, pasara lo que pasara.
Todo se rompería, y se daría cuenta que ella nunca se rebaja, que la dejarían todos a un lado por que al fin y al cabo, yo he sido el único que he estado siempre a su lado, pasara lo que pasara.

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