Pasillo
oscuro, tenue.
La música demasiado fuerte,
tanto que al cogerte del brazo
roce con mis labios tu oreja
al preguntarte tu nombre.
Hacia frio, invierno.
Tiempo de nacimiento.
La música demasiado fuerte,
tanto que al cogerte del brazo
roce con mis labios tu oreja
al preguntarte tu nombre.
Hacia frio, invierno.
Tiempo de nacimiento.
Tiempos
felices transcurrieron,
y vida se creó de ellos,
un golpe seco los detuvo.
En la oreja, tras el tímpano.
Lesiones internas.
Aun así sensatez, arrió las velas,
y benevolencia acucio la envestida.
La familia rescatada por inyecciones,
el capital extendido a lo material.
Y solo una condición:
-Haz lo que quieras, pero que yo no te vea.
Paso el tiempo, luego la espera.
Al final el encuentro.
Al final de todo, el aborto.
y vida se creó de ellos,
un golpe seco los detuvo.
En la oreja, tras el tímpano.
Lesiones internas.
Aun así sensatez, arrió las velas,
y benevolencia acucio la envestida.
La familia rescatada por inyecciones,
el capital extendido a lo material.
Y solo una condición:
-Haz lo que quieras, pero que yo no te vea.
Paso el tiempo, luego la espera.
Al final el encuentro.
Al final de todo, el aborto.
Hoy
repito la misma frase que aquel día.
-Haz lo que quieras, pero que yo no te vea.
El problema, es que te vi.
-Haz lo que quieras, pero que yo no te vea.
El problema, es que te vi.

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