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Memoria de una visión. Retrato de un cobarde by Manuel Peris Giner is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

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martes, 6 de septiembre de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde




                          “La jura de los trece”   "incompleto"



       (Plazoleta en el jardín con una fuente en un lateral y dos bancos de madera  y forja. Aparecen Justicia y Teran paseando desde la derecha)


Justicia:-No creo que se deba radicalizar ni dramatizar. Me asusta pensar que si.
         -El día que nos conocimos, Teran, y miraste por encima de tu hombro siendo capaz de seguir tu camino. Yo, tonta embobada, quede a merced de tus huestes  y en mi cuerpo turgente el corazón solo por ti latía.

        

(Teran coge las manos de Justicia entre las suyas mientra se sientan en el banco central de la escena)


Teran:-Dejemos de intentar destruir las tormentas antes de que se formen. Ahora que el tiempo es tiempo, además yo carezco de talentos ostentosos, y este efectivo efecto que antes solo denotaba debilidad y me embarcaba en herrado viaje. Ahora es uno de mis más preciados dones. A la vez que me inspira, me da cuerda.
         -Ahora que con mas fuerzas que el mismo Sansón antes que Dalila de ella lo  privara. Negare todas y cada una de sus palabras  y solo diré que por Júpiter prometo que yo, Teran, nunca te abandonare.
-Que no suspirare en vano.

Justicia:-Muchas veces me gustaría ser sorda y desoír a mi natal mandato, ya que por el nací, y golpear en vano desafiando a la misma Hécate que suspendida en el abismo el deseo de venganza con ella muere, con menos compasión k la despiadada fortuna ofrece a aquellos a los que llama “desfavorecidos”.

Teran:-Aunque todo enmudeciera nunca se vería como los cascos de los cuatro jinetes cegaran mis ardientes ojos y los hicieran llorar. Nunca podría permitir que mi honradez comerciara con mi verbo privándote de decisión con un tupido tul de tretas enmarañadas.
      
       -Descansa tu mente Justicia, pues nunca nada horrible harás.


                 (Justicia apoya la cabeza en el hombro de Teran y dice así)


Justicia:-Pero no debes olvidar que vida y virtud, virtud y vida en mi están ligadas. Muerta la virtud desaparecida la vida.

Teran:-Por mucho que corra el desvelado día no lograra vencerme con gesto airado, el impostor impulso que con deshonor tardío intentara hacerme caer para que parezca tortuga en vez de libre.

        -Aunque a veces mas pienso en zorro que en liebre (afirmando en tono avispado)



(El escenario se oscurece y al volverse a iluminar la escena a cambiado, ahora es una estancia de la casa donde Dábada y Magnolia mantienen una conversación)


Dábada:-Sii. Con el tiempo lo he podido ver. Estos pollos que no valen para el caldo. Animales sustentados en lujosos aposentos como si fueran reyes.

Magnolia:-¡Jajá jajá!

Dábada:-Claro esta que bien y mal residen en la persona que juzga. Pero por mi…
-Imagina que alguna vez, un hombre consiguiera engañarla y
eludir el cometido por el que ella nació. ¿Crees que los ojos encendidos del cielo perdonarían su acto?



Magnolia:-Mmm... Yo… (Le corta Dábada)



Dábada:-Nadie en su sano juicio, ni siquiera el mas vil villano, podría juzgar sus actos y poner precio a esa vida.
-La vida es un don tan preciado que no se debería desestimar tan a la ligera. Hasta el mismo Damocles asentaría su espada al contemplar su acto.

Magnolia:-Y nosotras. ¿Qué podemos hacer, Dábada?

Dábada:-Nosotras, niña, nosotras.
         -No podeos hacer nada.
         -Aunque también podemos hacerlo todo.
         -Todo niña. Todo.

-Pero tal vez ahora solo cabe esperar. Ir plantando semillas, por que ante todo la tierra, no hay que dejarla perder.

-Por ahora todavía no es el momento de consultar a la antigüedad, de mirar en el lago de los tiempos o invocar a todos los oscuros poderes.
-De todos modos no te reocupes,  Por que la guerra esta llena de batallas, las batallas de contiendas, las contiendas de escaramuzas, y las escaramuzas de incursiones. La antigüedad sabe por que.

Magnolia:-Si todo lo podemos hacer, ¿Por qué ahora debemos esperar?
         -¿Solo plantar, solo cultivar la tierra?

Dábada:-¡¿Solo?!
         -Ajajá ajajá
-Ni siquiera cabalgando a lomos del leteo conseguirían hacerme olvidar todo aquello que fui. Aquello que me quitaron.
-Pero tu, niña. Todavía tienes el poder en tus manos. Libertad, niña, libertad.







(Se oscurece el escenario y aparece Cerio con 7 años y ataviado con algo parecido a un uniforme de pantalón corto y tirantes. Jugando en una habitación, en el suelo. La única iluminación el cañón de luz, que limita la visión en el escenario. El niño permanecerá inmóvil 14 segundos tras los cuales levantara la cabeza con la mirada inmóvil,  hacia el público, hasta superar el paralelo de su mirada. En ese momento se corta el cañón.)






                Entran Cenio y Teran


                   (La escena transcurre en los jardines)


Teran: -Anoche pude ver frente a mi plantado, mi figura idéntica. Me pareció que movía la cabeza y mi intento por hablar quedo cegado por la perplejidad de mis ojos enfermos.
         -No dude en alargar el brazo he intentar tocar ese espectro pero la aparición pareció deslizare sobre el suelo a la vez que con movimiento sutil  parecía  vanamente alejarse. De mi depende dar crédito a las palabras e intentar escapar de la calumnia.
         -Soy cauto pues no hay mejor defensa que el miedo. Yo no soy pastor inicuo que altanero ignora sus propios consejos.
         -Ya no se escuchan clarines y trombones, ya no danzan los violines. Este hombre será marcado, este ser será aberrado.
         -Donde intentas conducirme blanca locura. Se dice que un día fui hombre, no solo un recuerdo cebado en olvido.

Cenio: -De nuestros labios, Teran, nunca las palabras salen. No intentare con artimañas ridículas intentar convencerte mas me vería obligado a negar lo anteriormente visto.
         -Teran, amigo. Recuerda pues siempre la cuestión que obrador te torna y deja que yo Cenio le acompañe en su viaje.



    (De sopetón y a trompicones entra Laia)


Laia: -Corred, Teran, corred. Cayó postrada al suelo y sus mejillas ennegrecieron. 
          -Cuando me acerque todavía pude ver como la ponzoñosa enfermedad avanzaba por sus venas. 
          -Llego la hora hermano. Llego tu momento.







(El escenario se divide en dos conceptos separados por una pared. En la izquierda Cenio con su habitáculo oscurecido dejando solo entrever parte de su rostro. A la derecha Teran sostiene en sus brazos el cuerpo inerte de Irene)



Teran:-Solo es la ridícula y obsesiva idea de una antigenia cargante. Una Batilana embustera que con Genoismo comparte lecho entre el onírico canto libero.
-Hasta los raciales e identitarios ascetas de modelos canónigos ya saben que el ser humano propone y Natura dispone aludiendo así, alguna vez a su propia naturaleza.
-Hasta no hace mucho, has tenido y hemos podido gozar de una armonía casi áurea entre progreso y  conciencia.
         -Hablamos del respeto, de la educación y el valor de las virtudes. Hablamos de la evolución. De la tecnología y del ahora. De apertura.
-Podríamos decir que convivían David y Goya llegándose a fundir, a intercalar sus dos visiones tan  puras y distantes. En esos momentos tan unidas. Tan… Una.


(Se oscurece el habitáculo derecho y el izquierdo poco a poco se abre el cañón de luz a la vez que recita)


Cenio:-Ya llegado, adecuado y preciso punto de inflexión. Aquí yace y mora la radicalidad experimentada. La decisión tomada.
 El viaje.
-Muchas serán las palabras, las frases, las preguntas, las afirmaciones, las negativas.
          Pero solo una es.
-Solo ella marca el inicio y el final.
 Ella regirá los caminos, las sendas.
 Ella pactara los descansos y las angustias.
 Esa idea, ese concepto, esa fe.
-Este acaecido mordaz, y relajante día de la llega de la conclusión.
 De este viaje.

-Ansío y espero el desventado espejo, critico y sacrílego.
A ti pues clamo renderizada agonía.
-Háblame, a la vez que desoyes.
Corta rauda y fugaz las ansias malditas que mi cuerpo encadenan a la desdicha.
-Auxíliame tú. 
-Oh! Raciocinio. Siempre serás escolapio infecto. En ti reside incauta y vespertina la moralina henchida. La postula tabernaria de un verbo impío.
-Si realmente existes, Oh! Pegaso, despliega tus alas, y lleva mas allá de las estrellas esta blanca locura, que poco a poco nutre  una terrible amenaza.
-¡Tú! Claridad. Arrástrame hasta ti, sumérgeme en tus mares, ahógame en tus aguas. Limpia ya estas venas y este cuerpo .Sácame de este sueño que tiempo atrás ya se torno pesadilla.
-Reina ya en lo alto mezcolanza de inmundos vapores. Por que tu hombre, encerrado en ti, más te crees parecer a un Dios que a lo que realmente eres.
-Si pudiera relatar, Oh! Vida, parecerías ingenua y angelical mientras asombrados, tus sentidos se estremecen palabra tras palabra y emulada por la fuerza de la escena, esta lengua milagrosa osaría al sacudir tu alma conduciéndola al menester de plañidera.
-¿Porque atrona la indómita negligencia intentando corromper esta permeable alma queriendola convertir en una pocilga hedionda de andrajos y remiendos?
-No. ¡Nunca! Jamás volveré a poner ungüentos ataviados de infecciones de  pútrida actitud que  hace que mi virtud pida permiso al vicio para vivir.
-Y que seria yo si solo viviera para comer y dormir. Como ocurre desde que me atormenta.  Y desde ahora peleare por preservar este trozo de mí que aun sano queda, un trozo de alma donde no queda ya ni sitio para mi fosa cuando caiga.
-Tornare mis pensamientos en actos por que con la costumbre hasta la naturaleza se cambia, sino, que este cuerpo descanse encerrado.


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