La jura de los trece
Soliloquio
-Ya llegado, adecuado y preciso punto de inflexión. Aquí yace y mora la radicalidad experimentada. La decisión tomada.
El viaje.
-Muchas serán las palabras, las frases, las preguntas, las afirmaciones, las negativas.
Pero solo una es.
-Solo ella marca el inicio y el final.
Ella regirá los caminos, las sendas.
Ella pactara los descansos y las angustias.
Esa idea, ese concepto, esa fe.
-Este acaecido mordaz, y relajante día de la llega de la conclusión.
De este viaje.
-Ansío y espero el desventado espejo, critico y sacrílego.
A ti pues clamo renderizada agonía.
-Háblame, a la vez que desoyes.
Corta rauda y fugaz las ansias malditas que mi cuerpo encadenan a la desdicha.
-Auxíliame tú.
-Oh! Raciocinio. Siempre serás escolapio infecto. En ti reside incauta y vespertina la moralina henchida. La postula tabernaria de un verbo impío.
-Si realmente existes, Oh! Pegaso, despliega tus alas, y lleva mas allá de las estrellas esta blanca locura, que poco a poco nutre una terrible amenaza.
-Tú! Claridad. Arrástrame hasta ti, sumérgeme en tus mares, ahógame en tus aguas. Limpia ya estas venas y este cuerpo .Sácame de este sueño que tiempo atrás ya se torno pesadilla.
-Reina ya en lo alto mezcolanza de inmundos vapores. Por que tu hombre, encerrado en ti, más te pareces a un Dios que aun simple hombre.
-Si pudiera relatar, Oh! Vida, parecerías ingenua y angelical mientras asombrados, tus sentidos se estremecen palabra tras palabra y emulada por la fuerza de la escena, esta lengua milagrosa osaría al sacudir tu alma conduciéndola al menester de plañidera.
-¿Porque atrona la indómita negligencia intentando corromper esta permeable alma queriendo la convertir en una pocilga hedionda de andrajos y remiendos?.
-No. Nunca! Jamás volvere a poner ungüentos ataviados de infecciones de pútrida actitud que hace que mi virtud pida permiso al vicio para vivir.
-Y que seria yo si solo viviera para comer y dormir. Como ocurre desde que me atormenta. Y desde ahora peleare por preservar este trozo de mí que aun sano queda, un trozo de alma donde no queda ya ni sitio para mi fosa cuando caiga.
-Tornare mis pensamientos en actos por que con la costumbre hasta la naturaleza se cambia, sino, que este cuerpo descanse encerrado.

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