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Memoria de una visión. Retrato de un cobarde by Manuel Peris Giner is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

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viernes, 26 de agosto de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



                    Entran Cenio y Teran

Teran: -Anoche pude ver frente a mi plantado, mi figura idéntica. Me pareció que movía la cabeza y mi intento por hablar quedo cegado por la perplejidad de mis ojos enfermos.
         -No dude en alargar el brazo he intentar tocar ese espectro pero la aparición pareció deslizare sobre el suelo a la vez que con movimiento sutil  parecía  vanamente alejarse. De mi depende dar crédito a las palabras e intentar escapar de la calumnia.
         -Soy cauto pues no hay mejor defensa que el miedo. Yo no soy pastor inicuo que altanero ignora sus propios consejos.
         -Ya no se escuchan clarines y trombones, ya no danzan los violines. Este hombre será marcado, este ser será aberrado.
         -Donde intentas conducirme blanca locura. Se dice que un día fui hombre, no solo un recuerdo cebado en olvido.

Cenio: -De nuestros labios, Teran, nunca las palabras salen. No intentare con artimañas ridículas intentar convencerte mas me vería obligado a negar lo anteriormente visto.
         -Teran, amigo. Recuerda pues siempre la cuestión que obrador te torna y deja que yo Cenio le acompañe en su viaje.

    (De sopetón y a trompicones entra Laia)

Laia: -Corred, Teran, corred. Cayó postrada al suelo y sus mejillas ennegrecieron. 
          -Cuando me acerque todavía pude ver como la ponzoñosa enfermedad avanzaba por sus venas. 
          -Llego la hora hermano. Llego tu momento.

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.


La jura de los trece

Soliloquio


-Ya llegado, adecuado y preciso punto de inflexión. Aquí yace y mora la radicalidad experimentada. La decisión tomada.
 El viaje.
        
-Muchas serán las palabras, las frases, las preguntas, las afirmaciones, las negativas.
          Pero solo una es.
-Solo ella marca el inicio y el final.
 Ella regirá los caminos, las sendas.
 Ella pactara los descansos y las angustias.
 Esa idea, ese concepto, esa fe.

-Este acaecido mordaz, y relajante día de la llega de la conclusión.
 De este viaje.


-Ansío y espero el desventado espejo, critico y sacrílego.
A ti pues clamo renderizada agonía.
-Háblame, a la vez que desoyes.
Corta rauda y fugaz las ansias malditas que mi cuerpo encadenan a la desdicha.
-Auxíliame tú. 
-Oh! Raciocinio. Siempre serás escolapio infecto. En ti reside incauta y vespertina la moralina henchida. La postula tabernaria de un verbo impío.
-Si realmente existes, Oh! Pegaso, despliega tus alas, y lleva mas allá de las estrellas esta blanca locura, que poco a poco nutre  una terrible amenaza.
-Tú! Claridad. Arrástrame hasta ti, sumérgeme en tus mares, ahógame en tus aguas. Limpia ya estas venas y este cuerpo .Sácame de este sueño que tiempo atrás ya se torno pesadilla.
-Reina ya en lo alto mezcolanza de inmundos vapores. Por que tu hombre, encerrado en ti, más te pareces a un Dios que aun simple hombre.
-Si pudiera relatar, Oh! Vida, parecerías ingenua y angelical mientras asombrados, tus sentidos se estremecen palabra tras palabra y emulada por la fuerza de la escena, esta lengua milagrosa osaría al sacudir tu alma conduciéndola al menester de plañidera.
-¿Porque atrona la indómita negligencia intentando corromper esta permeable alma queriendo la convertir en una pocilga hedionda de andrajos y remiendos?.
-No. Nunca! Jamás volvere a poner ungüentos ataviados de infecciones de  pútrida actitud que  hace que mi virtud pida permiso al vicio para vivir.
-Y que seria yo si solo viviera para comer y dormir. Como ocurre desde que me atormenta.  Y desde ahora peleare por preservar este trozo de mí que aun sano queda, un trozo de alma donde no queda ya ni sitio para mi fosa cuando caiga.
-Tornare mis pensamientos en actos por que con la costumbre hasta la naturaleza se cambia, sino, que este cuerpo descanse encerrado.

domingo, 21 de agosto de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



Callado,
ciego,
inmune,
creyente,
casto,
inicue,
acallado,
mentido,
abrumado,
indemne,
caduco,
expoliado,
no-robado

miércoles, 10 de agosto de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



     Ver estos esbozos de eso que llamamos humanidad,
cuando los actos los definen al ser esclavos de sus palabras.
     Tras leer las instrucciones de este mi medicamento dejo fluir y, mis cuerdas interiores se armonizan componiendo mi melodía vital.
Esa semejanza existente en los vacíos interiores,
ahora si se me ha resuelto el arcano.
Esa comedida distancia
cuando el tálamo pasa a ser catre,
cabalgando a alas de mis propios pensamientos.
Perspicaces,
            suspicaces.
                        Clarificadores.

viernes, 5 de agosto de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.




La chica de detras de la barra





Traer la ansiedad de regreso a mi vida,
esa angustia no transitoria pero no enfermiza,
más bien revitalizante.
No agónica, sino,
alentadora.

Anoche no podía soñarte
mi mente evadía mis inconmensurables ganas de verte,
de suplir la necesidad de tenerte.

jueves, 4 de agosto de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



                 El retiro, las letras



Solía decir que la amaba tanto, que “no hubiera permitido que ni los azotes de Viento la rozaran” mientras, “la luciérnaga anuncia la llegada del día cuando su luz comenzaba a palidecer
Pero cuando me retiro en busca de mi puño, de mi letra.
Tan solo veo una paráfrasis onírica de un soliloquio bruñido,
[(más parecido a un parce que a una confesión oral)], 
mientras cabalgo a alas de mis propios pensamientos sin equidad y profundamente dañado. 
           La naturaleza nos da una cara y nosotros nos creamos otra aunque solo prevalece,
La que congéneres conceden.
Rodeado de alcuzas, jofainas y lebrillos parco llanto con exabruptas cucharadas de intuición ancestral a la vez que utilizo un almirez para guardar y moler mis males. Y utilizarlos en mi nave, como buen calafate con su mandil ilustrando la fundamental brea, para poder navegar de nuevo mi vida.