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Memoria de una visión. Retrato de un cobarde by Manuel Peris Giner is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

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jueves, 28 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



Partir en dos el cielo y hacer añicos la tierra.
¿Por qué no jugar al no perder?
Muerte, Odio y Desesperación cuando confluyen conmigo. Veo, ¿Por qué sobre lo que escribo acaba marchitándose?, que mi discurso se llena de pleonasmos. Convirtiendo arte en tautología. Aunque sigo sabiendo que la muerte, es la salvación en su estado más simple. 


martes, 26 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



La gente me pregunta el porque de este mi comportamiento.
Pero mis actos no radican en ningún porqué, o en algún tipo de enmarañado preluviniano, a excepción de esas dos escenas repetitivas que se dan a lo largo de mi vida. Dos que forman una, una que parece separarse antes de volver a unirse. El acto de decir no me gusta la gente, me siento fuera de lugar y la imagen repetida de yo rodeado de gente provocado y buscado por mí.  No necesito de su compañía, ni de su tertulia ni siquiera de lo que son y pueden dar en si. Tan solo me apega la necesidad de saber que la humanidad todavía existe, y no por tener miedo a la soledad, o ser el único individuo de mi especie. Solo por corroborar mis sueños. 

jueves, 21 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.




No se por que,
por ayudarte lloro,
No se por que,
me siento como el animal aquel que al final de la faena. Mientras  enviste la muleta sabiendo que su final llega, alza el morro ladeando el cuello y dejando entre ver el suficiente espacio para que el estoque cumpla su función y llegue con suerte a ser esta, única y mortal.

Pero no lloro por no tenerte,
Ni si quiera lloro,
Por no poder amarte.

Lloro por que sin querer,
Sin ni siquiera mirar.
Veo justo, ese albergador instante.
Ese lugar que esconder quieres
Esa ironía vital, que te hace ser quien eres.

sábado, 16 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



Recuerdos paradigmáticos de un mundo mejor, lejos de estados del malestar, de las épocas de desinformación, de la era de la pasividad y la desigualdad. No se muy bien porque desoimos la llamada.

jueves, 14 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



La inmensa mayoría de veces que leo mis escritos, me siento bardo. Aunque otras Poeta me siento, tal vez por que las personas no siempre reseteamos los estados imaginativos. Sobre todo yo, al pensar que mi beldad ilumina el azur del mohín de tu parca mirada mientras mis abrazos misántropos te rodean. 

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



Descuida pues,
tú vieja amante,

 ya ante ti no me descubro.

Ya no me agasajo por quererte,
ya no me quiero por amarte,

 Ya no miro nunca más por ti.

Pedirán vítores, triunfos,
jalearan lo indecible y no,

 nunca nadie morirá por ti.

Oh! Pobre de mí,
engañado por esos versos.

 Versos sin rima,

 versos sin vida.
Sin Alma.

 Sin dicha.

miércoles, 13 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



Las tentativas siempre acompañadas de falsos ídolos, de soluciones hipócritas y conclusiones vendidas.

lunes, 11 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.


Kim Phúc


Entre miradas
de semejantes interraciales.
A través de rumores,
ensordecedores y letales.
Tres gacelas inocentes corren,
silenciosas de la mano cogidas.
Tres de puntillas casi brincando,
sobre la serpiente corrían.

Parecían mudas o idas, 
hilarantes sus bramidos emitieron 
de un dolor desconcertante.
Con arañazos cortaba el cielo, 
en cada zarpazo de avance,
la bestia negra de occidente.
Recuerdo de aquella joven gacela
que del fuego griego huyó.

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.


Historias de tribu: 

“el hombre  del desierto de piedra”

     Samuel había cumplido 18 años, ya era mayor de edad. Había llegado el momento que Sahib, su abuelo, tanto había esperado.

Desde que los padres de Samuel habían muerto, en una situación fuera de lo normal, él se hizo cargo de su nieto. Y a su vez de una daga que perteneció a su padre y también al padre de este y de esta forma nos podríamos remontar a una época muy antigua.
Sahib cito a su nieto en la cabaña, en la cual lo esperaba sosteniendo el preciado regalo. Samuel tendió las manos y recogió la daga mientras escuchaba las palabras sabias de un anciano:

-        Cuida bien de tu daga y ella cuidara bien de ti.
-        La daga no es un arma de ataque pero te ayudara a defender tu honor y tu familia.
-        ………

Tras salir de la tienda, Samuel, se acerco a la tienda de Ramis, como era tradición en la comunidad.
“Si no tienes dinero no puedes comer, si tienes 20 cabezas, no podrás apenas comer, con 40 no pasarías casi hambre y con sesenta vivirías bien”.

Samuel al frente de 90 cabezas puso rumbo a su destino según las indicaciones de Ramis.
El sol desfilaba en lo más alto. Tras varias horas de caminar por las montañas llego al desfiladero que anunciaba: el camino por recorrer es más corto. Cuando empezó a penetrar en el, tres hombres de una comunidad vecina, le apuntaban con sus AK-47. Tras empujones, burlas y bromas a su costa le arrebataron su daga y con ella su honor, su dignidad.
Samuel corrió a llevar las cabras a su destino, las encerró y como alma que lleva el diablo regreso al poblado. Entre palabras sollozantes intento explicar a Banu lo hechos acaecidos horas antes. Ante tal historia Banu como hombre de la guerra llamo a  Rahib y emprendieron la búsqueda de la dignidad robada. Persiguieron durante un día entero y parte de otro pero llegaron a los límites de la comunidad. Allí  dieron con los tres hombres. Entonces comenzaron los tiros. Banu sigilosamente consiguió deslizarse tras uno de los perseguidos. Lo capturó, los otros dos consiguieron escapar. Al reo se le desposeyó del arma y se le obligo a marchar sin ella. Profiriéndole así la misma vergüenza que el había causado a Samuel.
Banu gran conocedor de las costumbres de las comunidades vecinas les pidió a sus compañeros que aguardaran allí mismo.
Él tenía un amigo tras los límites de la comunidad y pensó que debía  informarle de lo ocurrido, evitando así represalias. Allí se dirigió sin ningún tipo de arma ya que las leyes dicen que no se puede matar a un hombre desarmado.

A su regreso Banu trajo con él noticias. En dos días se reuniría el consejo de tribus formado por ancianos y jefes de las distintas comunidades para intentar subsanar las ofensas cometidas y así evitar el derramamiento de sangre.
El principal cometido es evitar las guerras y derramamientos innecesarios de sangre entre comunidades vecinas.
Tras enunciar los hechos por ambas partes se inicia un fervoroso debate entre los representantes de las distintas comunidades.
Entre groserías la comunidad vecina hizo un alegato inoportuno y fuera de lugar. En ese momento el rey de las comunidades intervino recordando que la posibilidad mas real era que lo acaecido formaba parte de una venganza por hechos ocurridos en la guerra que se dio setenta años atrás.
Y este fue su laudo:
- “Hay actos lejanos, ya, en el tiempo que se deberían quedar allí, lejos. Samuel recupero su daga y se repuso la ofensa con el regreso del otro joven sin su arma. Por parte de este ya debería olvidar lo que su antepasado contaba ya que la norma general en este tipo de  historias es que la exageración sea directamente proporcional a la cantidad de odio que se alberge por la misma. Estamos en tiempos de paz”.

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



Lo mas hondo de mi alma,
                        es lo mas grande de mi ser.

domingo, 10 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.


                Morrison

   
           Un tres de julio, él nos dejo.
ése día tres maldigo.
Cuarenta años, ya de distancia.
Casi tres generaciones de decadencia.
Letras tan conocidas de visiones inconcretas,
poesía acallada, labrada en su totalidad.
Vestigios que aun hoy se desoyen:
“despierta, esto es un verano indio”.
Rey lagarto te nombraste
ahora ya ni partes, ni si quiera repartes.

sábado, 9 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.




Insignificantes nacieron
ascendentes sin resortes.
Escuálidos desmedrados
e incipientes veniales.
De dogmática inmadurez
denunciantes y rebasantes.
Crecieron y reprodujeron
feas dádivas de atenuantes.
Para al fin acabar siendo
aquellos sueños de este infante.

viernes, 8 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



“La guerra y la paz son almas gemelas. La paz es el tesoro y la guerra su custodio”

jueves, 7 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.




Ver el día,
 instinto de supervivencia y la noche.
          Confesora.

Sentado, acuclillado.
Arropado, allí sentado y sus ramas,
captoras. Majestuosas.

Un sueño interrumpió el letargo.

Un sueño.                      Engaño.

miércoles, 6 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.




Contigo aprendí a ver el sol, a contemplar las estrellas.
Contigo aprendí a discernir, distinguir y alejar.
Juntos reinventamos la formula con la que sobrevivir en estas aguas.
Juntos. Nuestros caminos se separaron y aun más se separan.

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.



                                         3


Solo era un niño cuando se cernió Abandono sobre él. Once velos le cubrían,  once infaustos y delirantes.
Allí decidió que era el momento, que la hora había llegado. Tornando su cejo y adquiriendo pose de gesta empuño en ristre su alma y con ella atravesó su corazón.

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.




                                         1

Parado en medio, de este lago freudiano, la cabeza y barbilla altivas, los ojos perdidos. Mientras albergaba una condición y su mente, su ente “Yo” relata historias perplejas de un pasado que solo eso es, pasado y no presente.
Sus pies ya anclados en el firme de la ironía, despiertan entre hormigueos y latigazos del sopor insípido al que años llevaban sometidos. Por cobardes.
Ladeando uno de sus dedos consiguió que la mano y a su vez el brazo siguieran su estela señalando la posibilidad del primer de su segundo primer paso.
Creyó ir lanzado hacia una carrera por el abandono, en la que cada instante parecía más lejano, más presente, más inerte mas eterno así cual más vivo.
De esto hace ya no tanto tiempo, pero entre ataduras y visillos en vigilia le acompañan. Día a día, noche tras noche.

Solo helo allí, aun sometido a ellas.


                            
                                          2

Cada mañana, todos tenemos una costumbre, la cual cumplimos con fervosidad y alevosía. La suya era olerse el hombro izquierdo.
No mató a ningún  hombre, no le apunto con una pistola y apretó el gatillo. Su crimen solo fue amar.
Amar el Conocimiento, la Sabiduría, El Saber.
Aquel día empezó a notar que algo cambió, era diferente. Empezó a oler las sensaciones. Ya era tarde, su mundo había cambiado a una continua y creciente experiencia de eclosiones olfativas.

domingo, 3 de julio de 2011

Memoria de una visión. Retrato de un cobarde.


"tal vez ocurrió durante uno de mis desmayos" 


                                                                          Jim Morrison