Regreso a un mundo
en el que las palabras desaparecen confusas entre la penumbra y mi pluma se
muestra reacia a germinar.
Todas aquellas
bonitas verdades que retozaban libres en mi inmensidad, yacen parcas he inertes.
¿Qué defiende ahora mis adentros?
¿Cómo puedo desconocer aquellos anhelos que son los míos?
Mis deseos e
ilusiones permanecen desaparecidas.
Miro, y no
encuentro. Tampoco se que es lo que busco.
Podemos llegar a tocar las estrellas. Podemos hacer de este
mundo el nuestro. Pero ahora negamos ese poder y yacemos horizontales esperando
la reacción con la llegada del nuevo día.

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