Nadie logró
ver, lo que en la frente escondía.
Todas las
acciones vinieron dadas por lo innato.
Tropiezo con
las lucubraciones a las que me vinculan. Muero en cada tropiezo, y sueño.
Cada paso
que doy vuelvo a darme cuenta que, uno a uno, ninguno acabamos valiendo nada. Todos
confirmamos la razón a la que sujetos volamos en adhesión, por los polos, a ese
eje transversal que delimita las verdades.
Vamos perdiendo
valor tras cada paso.
Vendemos nuestros
placeres en pos de una inocencia vacía de niñez.
Volver al
camino es volver a lo errado.
Pagar con
la vida un sueño.
Perderlo todo
al conseguirlo.
Engañar al
anciano,
Mentirse uno
mismo.
