Intento recuperar todo aquello que dicen me
pertenece.
Intento encajar todas mis piezas,
reinventarme,
olvidarme…..subsistir.
Pesados y etéreos se suceden los días, uno
tras otro, con paso lento y firme.
Me gusta pensar que todo, es solo un impasse
y no el acto perpetuo, de cada una de las mañanas venideras,
dejando de mi un montón de costillas amalgamadas en una masa encefalopática, con
las primeras brisas vespertinas.
En las primeras brumas primaverales aparece
su rostro belfo y mi postrer de apoteca vetusta, aterida entre el armario y yo.
Por que al fin y al cabo, ese es el
pensamiento del esclavo,
asumir el dolor y besar la mano de su amo,
para no perder el sueño en días futuros
. Robos y estipendios oscuros conforman el
presente, fomentando la inhibición por contacto, haciéndonos creer que no somos
histocompatibles.
Ahora degradado y excéntrico, practico un
ejercicio de mantenimiento y reparación de mi panoplia.
Se que no es un sueño por que día a día se
hace patente.
Resulta difícil el creerse
que aya gente que realmente tenga sueños,
más bien
delirios, diferentes a los propios,
tan ajenos
a los nuestros, que ni siquiera entendemos.
Y no solo no entendemos, si no, que no los
queremos entender, eso significaría asumir aquello que años y años,
nos hemos
estado creyendo y nos dejaría y sumiría,
en un desconocimiento y desconcierto,
que nuestra
supuesta naturaleza seria incapaz de asumir,
haciéndonos cuestionar toda nuestra existencia.
No sabemos entender una emocionalidad
distinta, capaz de psicosomatizar los sentimientos de los demás, y que hace
propio el dolor ajeno.
Ante esto, solo sabemos reaccionar con
abandono, desprecio e incluso la mayoría de veces queriendo ver un alma sin emociones,
un corazón sin sentimientos, haciendo le pagar por errores inexistentes,
criminalizándoles hasta el punto que les generamos una idea, la de querer dejar de
existir, de abandonar todo lo conocido obligándoles a si, a creer que no son
personas. De sentirse algo que no debería de permanecer, que no pertenece a
este mundo, que no es de esta época, de este mundo.
No lo numeré,
pues no se que será de ahora en adelante,
no se como puede acabar.
Yo ese, uno de esos a los que nombre como “Ellos”
Ese sentimiento, esa emocionalidad, ese
dolor en mis carnes vivo,